domingo, 14 de abril de 2013

Soliloquios (parte 2)



Cómo respirar cuando la fiebre ata?
Quien ha dado un saludo a la inmortalidad en el vertiginoso viento del precipicio?
Aun me pregunto como es que una flor nace de un día para el otro, al día anterior era pimpollo, y al día siguiente florecida y radiante.

Roja la sangre que alimentaba en el vientre. Brindando el respiro, la sensación de plenitud cadavérica.
Temiendo al miedo, no haces mas que totemizarlo. Respetandole haces del Tótem una Ley.

Entonces sudas, lloras, chillas, pataleas, dices quedarte sin respiro, y vuelcas furia contra todo, en vos.
Miras al costado, hechas un respiro, y sigues adelante. Así es cómo se hace, y la fiebre suelta, y el alma brinca, y los brazos permanentemente se estiran, abrazan, y abrazas el mundo, sos el feliz andar de la vida.
Corre por las venas esa sensación de calor, hervor  se abren caminos para verlas moverse con la sangre correr.


Pide perdón, perdonate.

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