Buceando mi alma un día encontré,
que las horas en vida, nos alejan del tal vez.
que los labios secos, suplican la sed,
y los abrazos sellan la piel.
Las avalanchas aumentaban
y en su asfixiante destino,
suplicaban vacío y debilidad-
Esperando amaneceres, que acaricien el milagro,
de no volver atrás, para no olvidar.
O recordar, que tal si es al reves...

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