Había un tiempo sin tiempo, donde todo flotaba,
y las estrellas caminaban, mientras en el cielo se veían espejadas.
Habían bajado para dominar con su magia, todo espacio desierto de amor.
Nos hablaban, nos miraban a los ojos y de golpe nos iluminaban.
Sorprendidas de cuan oscuras eran las calles,
y cuanto teníamos sin aprovechar.
Disfrutaban del tiempo sin tiempo aquí y ahora.
Pero navegaban desoladas, por las pérdidas irreparables.
En un tiempo, no sabíamos cuidar sin perder,
no sabíamos amar, sin hacer daño,
no sabíamos, llorar sin ser escuchados,
ni sabíamos, caminar sin tropezar,
no sabíamos, caer sin levantarnos,
no sabíamos, perder sin haber ganado,
vivíamos en un limbo flotante,
de falsa armonía y caos.
Luces en las calles divagaban de alegría, nos invadía la dicha,
la profunda iluminación,
el cambio había llegado y lo habíamos enfrentado, por primera vez,
no habíamos resistido,
nos habíamos entregado
al amor sin miedo,
al abrazo,
a la mirada sin palabras,
al olvido del egoísmo latente,
y la pasión de vivir,
siempre presente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario