Me volí a amigar, y en un ritual de fuegos, me abracé.
Prometí no abandonarla más, no dejarla más tener miedo, ella siempre me acompaña, ella siempre me cuida, prometí no defraudarla, y serle fiel, también le prometí cuidarla, mimarla, abrazarla, respetarla, valorarla, y sobre todas las cosas, creer en ella.
Mi niña interior, volvía a darme la mano, para que juntas exploremos este camino, en esta vida.


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